INTRODUCCIÓN
Desde tiempos remotos la humanidad ha
intentado tener el dominio del entorno que le rodea. Nuestros antepasados
evolucionaron diversas formas de realizar tareas, que serían complejas para
ellos, de una manera ingeniosa y avanzada para su tiempo.
Desde el descubrimiento del fuego y la
creación de herramientas de caza, la invención de la rueda, la manipulación del
hierro y el descubrimiento de la energía eléctrica; en general hemos
desarrollado e inventado las herramientas para hacer nuestra vida cotidiana más
cómoda.
La idea de desarrollar máquinas que ejecuten
tareas complejas que requieran de la inteligencia humana es muy atractiva, y es
el punto de partida de la constante investigación sobre éste tema.
DESARROLLO
Desde la década de los 40, se ha
impulsado y hemos desarrollado una época de avances electrónicos, que nos ha
llevado a desarrollar lo que conocemos actualmente como computadoras; máquinas
que tienen la habilidad de controlar los cálculos numéricos con una velocidad
increíble y que han entrado en nuestra vida de una forma inimaginable; estos
equipos llamados computadoras se comportan como grandes “cerebros” que
intervienen en nuestra vida cotidiana, realizando tareas para nosotros los
humanos, desde procesos tan simples como proporcionarnos la información sobre
la hora del día, hasta procesos complejos que mantienen la vida humana activa
en grandes y avanzados centros de salud.
No obstante, y siguiendo nuestro
instinto de desarrollo, hemos evolucionado en estos últimos años y le hemos
dado a la computadora una potencia nunca antes pensada, pudiendo conectar el
desarrollo computacional con el desarrollo mecánico, haciendo de ambos lo que
conocemos como robots; máquinas encargadas de realizar tareas físicas
(desarrollo mecánico) con una precisión y velocidad muy alta (desarrollo
computacional).
Estos robots ya se encuentran presentes en
diversas áreas de nuestra vida, podemos observarlos en la industria,
actualmente son los que ensamblan nuestros automóviles; también los podemos ver
en la medicina o en la ciencia, ayudándonos en diversas tareas; pero lo más
sobresaliente de los robots podría considerarse que es la misión de armar
nuevos robots.
Pero se mantiene al aire la pregunta
¿Tienen inteligencia?
La respuesta a la pregunta quedará
del lado de las expectativas que tengamos sobre estas máquinas, ya que, en la
mayoría de los casos, a pesar de superar la velocidad de razonamiento y la
capacidad de cálculo de los seres humanos, están limitadas por programas
(software) que le indican paso a paso qué deben de hacer, quitándoles el
elemento básico de la inteligencia humana, el poder de decidir qué hacer en una
determinada e inesperada situación, razonando sobre las ventajas o desventajas
de actuar y manipular el acto propio del bien común.
Es decir, los robots, están destinados a
seguir ordenes exactas, programadas por los seres humanos, por muy complejas
que estas órdenes puedan ser, seguirán una línea de programación basada en
cadenas numéricas que no podrán expandirse por su propio desarrollo.
Hasta el día de hoy, podemos decir
que tenemos a los mejores científicos trabajando sobre la inteligencia
artificial, tratando de darle vida propia a una máquina, buscando que ésta
pueda tomar decisiones propias y que auto-expanda sus propias experiencias, pero
hasta este momento no hemos podido lograrlo.
Si bien es cierto que tenemos vehículos que
tienen programas complejos de conducción terrestre y que contemplan dentro de
su software un vasto número de incidentes y precauciones de seguridad, debemos
de estar conscientes que esta base de datos jamás podrá ser reemplazada por el
instinto de auto-protección humano.
Una máquina de esa índole, como ejemplo,
podría estar preparada para maximizar la protección de los ocupantes del
vehículo siguiendo el ejemplo dado, pero ¿contemplaría por si misma su entorno?;
es decir, ¿en caso de una falla del vehículo, podría por si misma a analizar el
nivel de riesgo de la zona?, ¿si es de día o es de noche?, variables que
alertarían los sentidos de nosotros los seres humanos; o inclusive, en algunos
casos, este robot que controla el vehículo, ¿podría forzar el funcionamiento
del motor hasta niveles de dejarlo inservible solo para avanzar a una
determinada zona, en pro de la seguridad
de los ocupantes?
En el caso anterior podemos
encontrar que se disparan verdaderas acciones de auto-protección del ser humano,
ya que nosotros podemos evaluar nuestro entorno de una forma consciente y
procurando el bienestar común; elementos que indiscutiblemente no hemos podido
lograr simular en las máquinas a las que llamamos robots.
CONCLUSIONES
Con todo lo expuesto podemos
concluir que, la inteligencia artificial, pese a los grandes avances
tecnológicos que ha tenido en estas últimas décadas, sigue estando en vías de
desarrollo, puesto que no se ha logrado hacer una máquina que pueda igualar las
funciones básicas de un ser humano en materia de “inteligencia” y
“razonamiento” autónomo.
Es innegable que hemos podido programar la
imitación motriz del ser humano, caminan, observan, controlan mecanismos y otros;
pero aún no tienen la inteligencia que nos caracteriza y que nos mantiene a los
seres humanos clasificados como seres racionales e inteligentes.
He elegido este tema, pues es un echo interesante el ver cómo nuestra vida cotidiana se ha visto envuelta en la utilización diaria de dichos robots, desde los llamados dispositivos inteligentes, hasta la automatización completa de viviendas y de la industria, la tecnología nos invade cada vez más, preguntándonos ¿Hasta donde llegará el raciocinio e independencia de las máquinas?
El punto de partida de mi documento fue la curiosidad del ser humano por delegar actividades diarias, en pro de su bienestar, inventando y desarrollando dispositivos y herramientas que le hicieran la vida más fácil. Dicha inquietud aunada a la revolución tecnológica que crece de manera exponencial desde las últimas décadas, es lo que nos ha llevado al punto de crear "cosas" que intentan simular la inteligencia humana.
REFLEXIONES
He elegido este tema, pues es un echo interesante el ver cómo nuestra vida cotidiana se ha visto envuelta en la utilización diaria de dichos robots, desde los llamados dispositivos inteligentes, hasta la automatización completa de viviendas y de la industria, la tecnología nos invade cada vez más, preguntándonos ¿Hasta donde llegará el raciocinio e independencia de las máquinas?
El punto de partida de mi documento fue la curiosidad del ser humano por delegar actividades diarias, en pro de su bienestar, inventando y desarrollando dispositivos y herramientas que le hicieran la vida más fácil. Dicha inquietud aunada a la revolución tecnológica que crece de manera exponencial desde las últimas décadas, es lo que nos ha llevado al punto de crear "cosas" que intentan simular la inteligencia humana.

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